¿Y si el mayor avance en liderazgo no fuera una nueva metodología, sino volver a lo más básico: ser humanos?En un mundo laboral obsesionado con los datos, los KPIs y las automatizaciones, corremos el riesgo de olvidar algo esencial: las personas no son recursos, son relaciones.Hoy más que nunca, el talento no busca oficinas con mesa de ping pong o horarios flexibles (aunque ayudan). Lo que busca es algo mucho más valioso: sentirse escuchado, comprendido, valorado.Y ahí entra en juego la empatía.No como un adorno para los manuales de cultura corporativa, sino como la habilidad clave que marca l...